Desde que el Banco Central decidió eliminar la tasa mínima garantizada, cada entidad puede fijar libremente sus intereses. Esa medida generó una competencia entre bancos por captar depósitos, con una brecha cada vez más notoria en los rendimientos ofrecidos. Actualmente, las tasas nominales anuales se mueven entre el 37% y el 44%, dependiendo del banco y el canal por el que se contrate el plazo fijo.
Entre las entidades que más pagan se destacan el Banco Nación y el Banco Macro, ambos con una TNA del 44%. Detrás aparecen el Banco Credicoop con un 42%, el BBVA con un 40%, el ICBC con 40,8%, el Banco Provincia con 39%, el Ciudad con 38% y los bancos Santander y Galicia con tasas cercanas al 37%. En muchos casos, los bancos ofrecen mejores condiciones para quienes operan de manera digital, buscando incentivar el uso de sus plataformas online.
Un ejemplo concreto: si una persona deposita $850.000 a 30 días en una entidad que paga el 44% de tasa nominal anual, obtendrá una ganancia cercana a los $30.900 al vencimiento. Si el dinero se renueva mes a mes junto con los intereses, el rendimiento efectivo anual puede superar el 54%. Sin embargo, aún está lejos de compensar la inflación, que según estimaciones privadas ronda el 120% interanual.
Con la incertidumbre política y económica todavía presente, muchos ahorristas prefieren la tranquilidad de una tasa fija en pesos, aunque saben que no están ganando poder de compra. Otros, en cambio, optan por los plazos fijos UVA, que ajustan por inflación más una tasa adicional, pero exigen un plazo mínimo de 90 días.
La suba del dólar vuelve a marcar el pulso de las decisiones financieras en la Argentina. Aunque los plazos fijos ofrecen rendimientos moderados, siguen siendo una opción segura para quienes buscan refugio ante la volatilidad del tipo de cambio. En tiempos de desconfianza, la prioridad no siempre es ganar, sino evitar perder.