Con la entrada en vigor de la reforma pensional el próximo 1 de julio de 2025, el país pasará a un modelo de pilares en el que Colpensiones tendrá un papel protagonista. En el nuevo esquema, los aportes de los trabajadores hasta 2,3 salarios mínimos (aproximadamente 3,27 millones de pesos para 2025) irán directamente al régimen público, mientras que los excedentes deberán destinarse a fondos privados, que ahora funcionarán como administradoras del componente complementario.
Sin embargo, Colpensiones busca ir más allá y quedarse también con una parte de esos excedentes para reforzar su capacidad de pago de pensiones y subsidios. La idea no es que el dinero pase de golpe, sino que se transfiera poco a poco a medida que los afiliados lleguen a la edad de jubilación. Esto significa que los fondos privados seguirán operando, pero con un rol menor al que desempeñan hoy.
El debate surge porque se trata de recursos muy importantes en un sistema que ya enfrenta fuertes tensiones fiscales. Hoy el régimen de prima media, que administra Colpensiones, arrastra un déficit cercano a los 18 billones de pesos al año. Además, en el presupuesto de 2025 se le recortaron cerca de 2,7 billones de pesos, lo que pone en aprietos la operación de la entidad justo en el momento en que deberá ampliar sus responsabilidades.
Otro de los grandes retos será la coordinación entre Colpensiones y las administradoras privadas. Para que este sistema funcione se necesita una historia laboral única que permita liquidar las pensiones sin errores y con información compartida en tiempo real. Si esa articulación falla, los principales afectados serían los trabajadores, que podrían enfrentar demoras o inconsistencias en la entrega de su pensión.
El nuevo esquema pensional también abre interrogantes sobre los incentivos al ahorro. Si los cotizantes perciben que sus excedentes terminarán bajo el manejo del régimen público, existe el riesgo de que se reduzcan los aportes voluntarios, lo que afectaría la sostenibilidad del sistema a largo plazo. Por otro lado, las administradoras privadas deberán redefinir su rol en un escenario en el que su participación será más limitada.
En conclusión, la propuesta de Colpensiones de asumir más recursos marca un giro profundo en el modelo de pensiones en Colombia. Su éxito dependerá de la capacidad de la entidad para manejar de manera eficiente un volumen mayor de dinero y de la claridad con la que se reglamente la transición. Los próximos meses serán definitivos para saber si este cambio fortalece el sistema o si, por el contrario, abre la puerta a nuevas tensiones fiscales y operativas.