El nuevo actor en la puja llega justo cuando el proceso de licitación portuaria gana intensidad. La Empresa Portuaria San Antonio definirá hacia el 15 de noviembre el registro final de empresas precalificadas. Luego, en enero de 2026 se espera recibir las ofertas y en marzo se adjudicará el contrato.
El proyecto contempla la construcción de un dique de abrigo de unos 4 kilómetros, el dragado del canal de acceso y dársena, explanadas, accesos ferroviarios con dos estaciones e instalaciones auxiliares. También incluye medidas de compensación ambiental. La parte que corresponderá al ente público (EPSA) bordea los US$ 1.950 millones, mientras que el aporte privado, a través de concesiones portuarias, rondaría los US$ 2.500 millones, sumando en conjunto más de US$ 4.400 millones.
Cuando el Puerto Exterior esté terminado y operando en pleno, podrá recibir buques de hasta 400 metros de largo, operar con hasta ocho naves simultáneas y manejar hasta 6 millones de TEU al año. Se estima que la primera fase entre en operación hacia 2036.
La competencia internacional no es liviana. Además de ACS-Sacyr, siguen en carrera firmas como Van Oord (Países Bajos), Jan de Nul (Bélgica), China Harbour Engineering (CHEC), Hyundai (Corea) y el consorcio Acciona-Deme. Más recientemente, también se sumó CRCC (China Railway Construction Corporation). La presencia de constructoras españolas compitiendo frente a empresas chinas deja claro que Chile hoy es un escenario estratégico para megaobras portuarias.
Este proyecto no solo tiene impacto económico, sino que también está en el ojo de comunidades y organismos técnicos por su posible efecto ambiental, principalmente sobre las Lagunas Ojos de Mar y ecosistemas del río Maipo. Si no se manejan bien esos riesgos, podrían generarse conflictos o retardos.
A nivel territorial, las obras generarán empleo local, activarán la industria de servicios asociados y pueden dinamizar la economía provincial de San Antonio. Será clave que el diseño final logre equilibrar desarrollo e impacto ambiental.
La inclusión de ACS-Sacyr reconfigura el tablero de esta licitación: ya no es solo una disputa entre Acciona y los chinos, es un desafío donde las españolas buscan retomar protagonismo al más alto nivel. Queda por verse quién gana la puja y se queda con la responsabilidad de construir lo que podría ser el nuevo motor portuario del Pacífico austral chileno.